Aprender a Comer Sano


           Hay muchas personas que no desayunan, y su primera comida del día es el almuerzo. Existen otras tantas que saltan el almuerzo y concentran la mayor parte de su ingesta calórica en la cena. Muchos son los que no meriendan y también otros tantos los que se van a dormir sin nada en el estómago. Este patrón alimentario está muy alejado de lo que se recomienda dentro de un hábito de alimentación saludable.

          El primer objetivo a lograr es realizar, por lo menos, 4 comidas diarias: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Posteriormente, lo ideal sería llegar a hacer 6 comidas; o sea, agregando 2 colaciones que pueden realizarse entre desayuno y almuerzo; entre almuerzo y merienda; entre merienda y cena; o después de la cena según los horarios y necesidades de cada uno. La realización de 6 comidas diarias beneficia tanto a los que tienen kilos de más, como a quienes tienen poco apetito.

          En el primer caso, al comer cada 2 ó 3 horas, permite sentir una sensación de saciedad permanente y evita los picoteos de alimentos poco adecuados tan característicos de la alimentación del obeso. Además, las colaciones permiten moderar el consumo de la cantidad de alimentos en las otras comidas.

         En el segundo caso, permite que, sin hacer grandes comidas, se pueda llegar a cubrir el requerimiento diario de calorías y nutrientes a través de platos nutritivos y de poco volumen.

         Por supuesto que una alimentación saludable no sólo implica hacer un número adecuado de comidas diarias, sino también respetar las cantidades recomendadas y hacer una buena selección de alimentos.



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